jueves, 3 de septiembre de 2015

JUGUETES ROTOS


Crónica del día. La triste realidad de otra guerra organizada, de diseño, en salones alfombrados y conciencias perdidas. No hay palabras para describir el horror de ver tanto corazón ahogado...


Jugaba en la playa con un cubo de plástico y la mirada inocente sobre la arena. De pronto lo vi. Allí, sobre el agua fría. Roto, en mil pedazos. Corrí a por sus trozos mientras el mar se hizo un amasijo en mi piel llena de sal y lágrimas. Como la niña que era lloré ante un muñeco que no tenía corazón, pero cuyos ojos se clavaron en mí con  la última mirada de juguete que le quedaba. Tuve miedo y devolví los trozos al agua... Fui hacia mi madre que dormitaba al sopor de la tarde y, atemorizada, me hice un ovillo a sus pies, sobre la toalla…Me dormí, herida por más muñecos rotos que aparecieron sobre las aguas.  Al despertar tenía más miedo todavía…Allí, sobre el mar que bramaba odio, había niños, demasiados niños…Un mar de niños de corazón ahogado y lloré. Toda la tarde lloré. Seguí llorando la noche y aún no he podido parar. Aunque no tenga lágrimas. Ni palabras.

2 comentarios:

  1. La imagen de ese niño se nos ha clavado a todos en lo más hondo. Pero no hay soluciones posibles. Únicamente, como si de un sorteo se tratara, a ver qué número aceptamos unos y otros de todos los que huyen del horror. Mientras tanto, y como siempre, la gente corriente es la que se plantea a cuántas personas pueden acoger en sus hogares. Triste. Muy triste.

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  2. Y, desgraciadamente, siendo la imagen espeluznante, no nos tiene que parecer la más grave, no, pues todas las que ya hemos ido viendo desde hace años lo son. Tanto muerto por intentar tener una vida más digna y menos terrorífica que la que viven en sus países duele de la misma manera y es igual de tremenda. Tanto ahogado, tanto cadáver hacinado en camiones, en barcos, en pateras, tanta gente que sufre lo indecible y que lo que encuentran en los tan ansiados destinos es el fin, es la muerte, es tremendísimo sea cual sea la imagen que nos llega

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