jueves, 25 de octubre de 2012

Qué será de España, qué será...

 
 
Que nací en España no es sino la consecuencia de no darle tiempo a mi madre a parirme en Tolouse (Francia). Por esas cosas del destino y buena familia, vi la luz primera en tierra de navajas y queso con denominación de origen, de lo que me congratulo, pese a lo que pueda pesar estar en un sitio y no en otro. Aunque siempre se dice aquello de que uno no es de donde nace sino de donde pace...

La Mancha, lejos de ser mera tierra de Quijotes, Sanchos y Dulcineas, siembra a la gramática para recolectar modismos y nos embebe en el interés por la cultura, las tradiciones, los cultos... entre otras hierbas que no son matojos y que, como en toda nuestra piel de toro, se curten historias para aderezar vidas y costumbres sazonadas de todo tipo de sabores y sinsabores.

El caso es, que de un tiempo a esta parte, a mí me gustaría vivir aunque fuera entre pingüinos. Claro, que números a la lotería juego para que me toque no acabar mis días donde comencé; sino, como interesa a todo cuerpo, acomodarse dónde y cómo mejor convenga y entretenga. Antes o después seguro que me iré a América; porque hacerlas ya no sé si llegaré con re-años suficientes para seguir bregando...Más bien, me retiraré a descansar a la bartola por esas playas paradisiacas o, mejor aún, buscaré por si queda sin mancillar alguna reserva india porque, en definitiva, siempre me cautivaron sus tribus. De ahí por qué yo haga bastante el indio...

Claro, que mientras eso se hace posible, y dado a que aún tengo mucho por hacer en esta España nuestra camisa blanca de la des-esperanza, me entretengo ente palabras para poner letras a los pensamientos. Es una debilidad, pero que lejos de hacerme débil, me produce cada vez más habilidad para maúllar lo que sucede bajo los tejados.

Que no es oro todo lo que reluce, basta con ver cómo la plata está de moda. Y que España no va bien, es tan evidente como se ve en las caras de los derrotados y en las intenciones de los vencedores, pero siempre llena, ora de puños y rosas, ora de gaviotas de mar azulado, ora hoces y martillos desterrados, ora etas camufladas...Ora reyes del mambo...Total, todo un abanico de posibilidades tantas veces imposibles de soportar...

Siempre fuimos España y Olé de palmas y taconeo. Han habido momentos en que ha dado gusto y orgullo, hasta gay, y para muchos la posibilidad de sentirse Tierra y Agua de Norte a Sur pasando por el Este y el no tan lejano Oeste. Pero, será por eso de que los tiempos atrasan que es una barbaridad, que nos vamos sumiendo en la arena movediza de los nacionalismos, capitalismos, borreguismos, y consumismos...Y paro para no seguir con los maullidos.

Los telediarios ahora sólo reflejan la parte que reflejada quieren dejar. Yo no tengo más partido que el corazón partío ante las tonterías, las injusticias, los desajustes y lo gordos que me caen todos los políticos sin excepción que nos des-gobiernan re-partiendo a España como tarta partida.
Es evidente que el país ya no es lo que era. No sé si volverá a ser como antes, -porque hay un antes que ni falta que hace que siga siendo...

Pero de esas aguas, estos lodos...

Y España dentro de poco será otra cosa, pero España, es muy probable que no...

Se está creando un mapa nuevo, un clima diferente, un pensamiento olvidado y una razón de ser, descerebrada...

¿O no?...



miércoles, 10 de octubre de 2012

SI TE ENCUENTRAS CONMIGO.


Crónica del día: A veces no hay horas suficientes en el día para tanto afán.


En ocasiones pienso que la mejor forma para ir despacio sería si nos quitáramos los zapatos, porque al menos miraríamos por donde vamos, más que nada para no pisar excrementos de perro en las baldosas ni chicles ennegridos en las aceras. Pero también como una forma de caminar con la calma que requiere la desnudez de un día tranquilo, donde veinticuatro horas fueran las que tiene asignadas el reloj y no las que nos faltan en el día para llegar a tiempo.
 
Demasiado corremos a veces para no ir a ningún sitio. La prisa se ha instalado sin calma en los hogares y en las ansias. El stress, enfermedad de moda que la sufren más de cuatro, quita el aliento y el sabor picante de la vida, engullendo lo que encuentra a su paso como un tornado.
 
Otras veces, -y me miro a mí misma sorprendida de no reconocerme en la prisa- me olvido de las cosas más triviales, simplemente, porque no me tomo tiempo para recordar. O, quiero hacer tantas cosas a la vez, que acaba el día y yo agotada en él, sin desfacer el entuerto que queda pendiente para el día siguiente, y eso, si llego a acordarme de retomarlo; o si no me acucian agobios nuevos...Total, que como decía aquél: entre ponte bien y estate quieta, no consigo, la mayoría de las veces, llegar ... Como tú, no digas que no...
 
Hoy, he recordado aquellas tardes de relatos en la "otra cara de la radio". Una radio amiga que cerró por la crisis; no de identidad, sino porque ya apuntaba maneras el descalabro económico, ¿Y quién era el guapo con empresa al borde de una bajada de cierre, que invertía en anuncios radiofónicos en una emisora nueva como aquella 24FM de mi amigo Pepito? Así fue como mi programa de mesa camilla y tardes narradas, que se acercaba a quienes se dejaban acariciar desde la magia de las ondas, pasó a descansarme la voz aunque la boca no quedara quieta. Y es ahora, que la prisa es todo, y para nada la mayoría de las veces, cuando sale a mi encuentro aquel "Si te encuentras conmigo", donde el tiempo tiene que ver con la sensación de lo deprisa que nos lleva; sobre todo cuando no nos paramos a saborear lo que de bueno tiene el día a día,  ni  ver  siquiera a quienes tenemos cerca, o pasea a nuestro lado, cuando corremos  contra el reloj.
 
Aquella voz, la dejo aquí, en la Radio de nuevo, donde la Lengua no quiere quedarse quieta, ni falta que le hace.
 
Gata Literata.



jueves, 27 de septiembre de 2012

NADA SERÁ IGUAL.




Crónica del día: Alguien que lo llena todo no deja vacío nada.

Pero no sé si la crónica del día será en realidad lo que hace días pensaba, ahora que el vacío se ha adueñado del espacio hasta hace poco lleno por entero de don y palabra.
La historia de los pueblos la escriben sus gentes sin papel ni pluma; la verdadera, porque la historia, tantas veces inventada y dada para el estudio fuera de la Universidad de la Vida, sólo cuenta si el narrador ha tenido el encargo de redactarla desde el bando de los vencedores. Nada nuevo bajo el sol.

Pero lo que sí han sido reales, han sido doce años de vida entre la vida de las gentes y en los pasillos de las circunstancias, de Antonio Carrascosa Mendieta en este pueblo de la Mancha de cuyo nombre, yo si puedo acordarme, donde un cura ha escrito  páginas nuevas –y aclaro que no soy de curas ni de misas, tampoco de creencias de manuscritos a los que, la verdad, pongo en perpetua cuarentena, por eso de que nunca se sabe a ciencia cierta donde está la realidad o la ficción- Pero la Verdad ha caminado por las calles y las ciudades; ha dado su palabra clara a las gentes, ha llenado corazones y almas vacías entre escaparates llenos, ha puesto su servicio a los pies de andar sin tregua alentando al desaliento, ha sido un revulsivo contra la tristeza poniendo empeño en crear sonrisas...Ha sido.

Nunca sabremos los ciudadanos de a pié, qué mueve a los que más mandan a quitarle a un pueblo lo que funciona bien. Quizá es que aquellos que valen y llenan a los corazones, ocupados o vacíos, no puede quedarse es un sólo sitio, simplemente porque un sólo pueblo no puede disponer por siempre de lo que es diferente y ha dado muestras aquí, allá o acullá, de lo que es saber manejar los resortes de la condición humana y tenderse en manos llenas, -aunque a veces las manos tendidas necesiten otras donde agarrarse para no soltar de una vez los asideros, tantas veces inconvenientes- Pero razonamientos personales aparte, lo que si ha dejado Carras en Tobarra, en sus calles, gentes y en los recovecos indescifrables de la religión con sus ritos y fantasías,  ha sido el incuestionable peso de su humanidad. Su amor por el amor a las cosas; más importantes o menos necesarias, pero llenas de luz y fuerza, que no pueden sino provenir de un alma llena para entregarla en cada acto y generosidad, demandada o voluntaria.
Creo que sí, que pese a habernos llenado de su fuerza durante miles de días y noches, el vacío se siente irremediablemente; en el silencio  que se ha perdido en el laberinto de la palabra callada, en sus misas rápidas, para no dar tiempo a la gente a remolinear en los bancos de postura obligada, en su callejear con la rapidez de una ardilla atravesando con energía la cotidianidad, en su sonrisa franca y voz sin imposturas, en sus juegos de niño grande entre los niños,  en el encuentro en las desavenencias, en… Qué más da poner más logros o menos pendientes, lo que importa es que nos hemos quedado vacíos, y me doy cuenta ahora que se cumplió el miedo. Ahora que es real el adiós de una persona que ha sido para todos y de nadie; ahora que sabemos al pasar bajo su ventana viendo brillar una luz diferente y que la puerta aún sigue abierta,  que no se cuestiona si el hombre-cura que ha llegado al pueblo es igual, mejor o mejorable; simplemente no es Antonio Carrascosa.
Para mí, para tantas personas, Carras ha sido amigo en las confidencias, compañero de viaje, cine de salón y libro abierto.  Ser afable y generoso. Torbellino en las cosas claras. Un recuerdo especial en las tertulias de café y días de prisa en el País de la Luz, entre bocadillos rápidos y vino en bota para calentar ánimos en los puentes del Río Sena, viendo a Notre-Dame erguirse como dama de trajes regios, y  dar un paseo nocturno en Batomuche, viviendo sensaciones nuevas ante Giselle, en la Ópera de París,  en la magia de Disneyland o ante la belleza de Roma eterna. Comer callejeando el frío y cenar caliente en los albergues de guitarra y zapateos. Dormir la noche rápida, amaneciendo pronto para  enfundarnos hasta las cejas los inviernos en la piel,  para recorrer la fantasía de Brujas, la enigmática Venecia o la Medieval Carcassone, y adentrarnos, una y mil veces, en el arte escondido en los Museos de media Europa.
Porque sí, sin sus prisas por enseñarnos mundo y cultura, sin su empeño por acercarnos a la vida oculta en la belleza de las piedras, en el silencio de las aguas  y en el ruido de callejuelas; sin la sonrisa fantasmal de vírgenes inventadas, o el sonido amordazado en el misterio de las catedrales, nada hubiera sido igual. Como nada será igual sin él.
Porque hay personas que lo llenan todo y, sí, quizá no supe dejarle una buena dedicatoria en el libro de despedidas el domingo. Porque cuando escribí eso de “alguien que lo llena todo no deja vacío nada” quizá fue por la emoción de verle a rebosar entre  gente sin fe, o con ella a cuestas;  entre los buenos, los mejores y los impresentables, entre los deseos sinceros y la falsedad babeando comisuras, entre chismosas de barrio y malintencionados creyentes que son capaces de re-crear mitos de brujas y leyendas de sapos mientras escupen sus confesiones para masticar a Dios entre lenguas malolientes.
Pero sobresalía el  cariño  de hombres y mujeres de  miradas húmedas; abanicándose el calor de otoño y el corazón sincero, con enormes ganas de gritarle al viento que no queremos que él se vaya lejos, aunque se quede cerca.
Antonio Carrascosa, se ha ido, porque se lo han llevado, los que mandan,  a otro pueblo. Otras almas necesitan beber y saciarse. Otras gentes tendrán el privilegio del amigo cercano y el hombre sencillo cuya humildad no le permite demostrar sus cualidades, aunque difícil tiene esconderlas, porque se le escapan de sí como se le escapa la sonrisa clara y la luz de sus ojos  penetrantes. Porque lo que es verdad, no miente y lo que es, es, por mucho que nos empeñemos en esconderlo.
Hay muchos pueblos ya con demasiados corazones bombeando sueños que lo han perdido, y otros, que se lo encontrarán por derecho. En todos ellos, una realidad, un hombre de bien les dará la mano y caminarán...
Por la parte que a mí toca he tenido la suerte de compartir con él una parte del camino. En ese camino sembré…Seguro que algo bueno germina.
Carras siempre será, estará y contará entre nosotros...No hay quién pueda cambiar eso.


viernes, 31 de agosto de 2012

DULCE NOSTALGIA


Crónica del día. No hacen falta regalos nuevos cuando todos los viejos siguen tan nuevos como si nunca hubieran envejecido.

Que no está el horno para bollos, ya lo sabe la harina. Que se ve, se oye y se siente el desánimo arrastrándose por el asfalto llevo de socavones, es tan viejo como el sereno que antaño acudía a abrir las puertas de la decencia en horas intempestivas para la buena urbanidad.
Mucho ha llovido desde la época del recato tras las cortinas. Veo en la sobremesa de sofá y siesta entre bostezos “Amar en tiempos revueltos” y me sacude la nostalgia de la rebeca sobre los hombros y el lazo anudando la cola de caballo; los calcetines tobilleros y la falda a media pierna. También el cine de beso oculto y la mano renqueando para llegar a la entrepierna, mientras los cinéfilos colindantes pegaban chicles bajo los asientos del gallinero, y miraban de soslayo para avergonzarse de lo que aún no se había consumado.
Por momentos, siento nostalgia del silencio y la mojigatería. Siempre digo aquello de que, volver hacia atrás ni para coger impulso, y no puedo dejar de sentir repulsa hacia lo que parecen halos refulgentes como aureola inventada sobre sacrosantas cabezas, cuando miro en derredor y me esfuerzo por no darle con el rodillo de hacer tortitas a más de cuatro que me cruzo por la calle, cuando les brilla el oropel del fraude en sus figuras gastadas.
Pero echo de menos a la chiquilla de rizos peinados y charol en los zapatos que, feliz, saltaba a la comba en las calles; aunque la noche desdibujara los rostros cuando las cocinas se alimentaban de leña entre las trébedes y el barro cocía el hambre sazonada de tristeza, pero alimentaba el  respeto al vecino de puertas abiertas y alacenas sin cerrojo.
Añoro la quietud de las calles de mi adolescencia junto al beso de la tranquilidad merodeando las esquinas. Echo de menos el abrazo maternal de mi abuela que me enseñaba entre caricias a disfrutar de lo nuestro, sin  tener que quitárselo a los demás. Al esfuerzo de mi madre por guardar en montoncitos los duros para mis juguetes, y la lana tejida para el invierno, para que yo paseara como reina entre la nieve y el frío me coloreara la piel mientras jugaba a ser tendera.
Ahora, ni rezándole al patrón de las causas perdidas, rememorando  aquellas misas obligadas  de peinados ocultos tras velos de colores que prendían alfileres de cabezas perladas, se podría conseguir que volviera la calma a las vidas disfrutadas de calle y encuentro.
Yo no recuerdo el miedo antiguo, porque no sufrí aquellos estragos de post-guerra que tiñeron de negro los presagios, cuando todo obligaba a callar y los supervivientes doblegaban la cabeza, pero los niños éramos libres entre los juegos y la inocencia; sin más miedo que el de rompernos la piel de las rodillas por los porrazos al correr tras  juguetes rudimentarios o imaginados.
Miro atrás y me quedo con aquel negrito del África tropical, endulzando la vuelta de la escuela. Los seriales radiofónicos en los que me aplastaba la nariz sobre la radio, intentando ver dentro a los que tanto hablaban, lloraban o reían. La magia de las palomitas saltando algodonadas en la sartén sobre la lumbre. El caramelo tiñendo los cazos dando vueltas al calor del azúcar. Aquellos mininos que miraban quietos el bulle-bulle de pollitos salidos de huevos recientes. El  chocolate acompañando el pan o las tortas de manteca calentadas al orete del fuego. Aquella primera novela  que pesaba más que yo, encontrada en lo alto de un armario oliendo a tiempo y olvido, y la leía cuando mis años eran de gatos con botas y cenicientas.
Sueño aún con la muñeca que conservo entre el polvo de un rincón, que andaba cogida de la mano y llevaba puestas mis enaguas de los vestidos algodonados. Y me quedo con todo y la nada de todo aquello. Porque ya sólo hay ausencia en los recuerdos teñidos de nostalgia. Dulce nostalgia.  Pero no puedo evitarlo; quisiera ser niña de nuevo y jugar hasta romperme la piel de las rodillas. Cargar el peso de mi nostalgia, para sopesar a la niña feliz que se retrataba en blanco y negro y veía colorines. Anudarme el uniformado lazo blanco a la cintura, y comprarme “paleduz” a las cinco de la tarde entre plumier oliendo a mina y borrador de nata. Peinarme las trenzas anudadas en lazos de nylon rosa, y desenroscarme el flequillo rebelde como los años tiernos. Volver a ser la niña que le escribía a la Luna de sus sueños, porque la realidad me pide ir hacia atrás y jugar de nuevo para encontrarme en ellos.
No sé por qué hoy me asalta como ladrón agazapado la nostalgia. Quizá porque hoy cumplo un año más. Un año que se suma al tiempo de un tiempo que durará tanto como para hacerse realidad la nostalgia, y llevarme de su mano al mágico mundo de los sueños. Sueños que siempre viven conmigo y me ayudan a seguir jugando.
Y, como no hay nostalgia sin alegría pasada por el tamiz, creo  que me he ganado una tarta de chocolate y ratones. Mi preferida.
Gata Literata.
 

domingo, 19 de agosto de 2012

Canción novísima de los gatos. FedericoGarcíaLorca.



Crónica del día. 76 años de su muerte y aún vive. Como los buenos, los que saben y los que dijeron tanto que no hay olvido ni muerte que borre sus huellas, y dicho queda, lo dicho, y de lo que él queda por decir. Federico García Lorca. Presente.

Mefistófeles casero
está tumbado al sol.
Es un gato elegante con gesto de león,
bien educado y bueno,
si bien algo burlón.
Es muy músico; entiende
a Debussy, más no
le gusta Beethoven.
Mi gato paseó
de noche en el teclado,
¡Oh, que satisfacción
de su alma! Debussy
fue un gato filarmónico en su vida anterior.
Este genial francés comprendió la belleza
del acorde gatuno sobre el teclado. Son
acordes modernos de agua turbia de sombra
(yo gato lo entiendo).
Irritan al burgués: ¡Admirable misión!
Francia admira a los gatos. Verlaine fue casi un gato
feo y semicatólico, huraño y juguetón,
que maullaba celeste a una luna invisible,
lamido (?) por las moscas y quemado de alcohol.
Francia quiere a los gatos como España al torero.
Como Rusia a la noche, como China al dragón.
El gato es inquietante, no es de este mundo. Tiene .
el enorme prestigio de haber sido ya Dios. .
¿Habéis notado cuando nos mira soñoliento? .
Parece que nos dice: la vida es sucesión.
de ritmos sexuales. Sexo tiene la luz, .
sexo tiene la estrella, sexo tiene la flor. .
Y mira derramando su alma verde en la sombra. .
Nosotros vemos todos detrás al gran cabrón. .
Su espíritu es andrógino de sexos ya marchitos, .
languidez femenina y vibrar de varón, .
un espíritu raro de inocencia y lujuria, .
vejez y juventud casadas con amor. .
Son Felipes segundos dogmáticos y altivos, .
odian por fiel al perro, por servil al ratón, .
admiten las caricias con gesto distinguido.
y nos miran con aire sereno y superior. .
Me parecen maestros de alta melancolía, .
podrían curar tristezas de civilización. .
La energía moderna, el tanque y el biplano.
avivan en las almas el antiguo dolor. .
La vida a cada paso refina las tristezas, .
las almas cristalizan y la verdad voló, .
un grano de amargura se entierra y da su espiga. .
Saben esto los gatos más bien que el sembrador. .
Tienen algo de búhos y de toscas serpientes, .
debieron tener alas cuando su creación. .
Y hablaran de seguro con aquellos engendros.
satánicos que Antonio desde su cueva vio. .
Un gato enfurecido es casi Schopenhauer. .
Cascarrabias horrible con cara de bribón, .
pero siempre los gatos están bien educados.
y se dedican graves a tumbarse en el sol. .
El hombre es despreciable (dicen ellos), la muerte.
llega tarde o temprano ¡Gocemos del calor! .
Este gran gato mío arzobispal y bello.
se duerme con la nana sepulcral del reloj. .
¡Que le importan los senos (?) del negro Eclesiastés, .
ni los sabios consejos del viejo Salomón? .
Duerme tú, gato mío, como un dios perezoso, .
mientras que yo suspiro por algo que voló. .
El bello Pecopian (?) se sonríe en mi espejo, .
de calavera tiene su sonrisa expresión. .
Duerme tú santamente mientras toco el piano. .
este monstruo con dientes de nieve y de carbón. .
Y tú gato de rico, cumbre de la pereza, .
entérate de que hay gatos vagabundos que son.
mártires de los niños que a pedradas los matan.
y mueren como Sócrates.
dándoles su perdón. 

"Canción novísima de los gatos" permaneció inédito hasta 1986.

LA AMISTAD CONVENIENTE.


Crónica del día: Aristóteles menciona tres tipos de amistad: por interés, por placer y por el bien; pero sólo la que surge del bien merece llamarse amistad.
Se dice que el movimiento se demuestra andando. Y la amistad con la preocupación por el amigo.


Para seguir con los filósofos que son los que más filosofía nos han dejado para que, si el tiempo no lo impide, podamos dar con ellos una vuelta por el ayer para establecer el hoy de lógicas y sentires, recurro a Cicerón: «Sólo en el peligro se conoce al verdadero amigo»

Pero verdaderos amigos, de imperecederas huellas en la arena, aunque el tiempo inexorable borre los días, hay pocos. Y algunas amistades resultan peligrosas. Otras, ni siquiera eso: digamos que les pasa como a determinados productos del mercado, que están hechos para no durar; y puede aplicárseles eso de "mantente, mientras cobro.

Se dice por la parte más ignorante del globo, que los gatos somos de conveniencia, nada sociables porque ni tenemos memoria, que, al contrario que el perro, no guardamos fidelidad ni conocemos dueño y que, si se queda la puerta abierta, nos vamos abandonando la mano que nos dio de comer.

Permítaseme escarbar en la tierra y tapar con ella las discrepancias.
Es en la turbación donde la amistad se pone a prueba.

Me asomo con timidez a la calle, mientras la calle huele a estiércol. Dicen que están abonando la huerta, y el aire trae el olor de su alimento. Yo sé que no; no es tiempo de abono, sino de cosecha. Y no es fácil engañar a un gato por el olor; ni por el ruido y mucho menos, por la vista. A nadie se le escape, que vemos por encima de las cabezas, lo que no es visible al ojo humano; aunque claro, hay quién piensa que esto es cosa de brujería, porque también arrastramos estigmas creados por una sociedad ignorante que no ha sido barrida aún por los huracanes ni las guerras; ni siquiera exterminada por la raza humana que se dice, tan superior e inteligente.
Los gatos no somos tontos, y menos, desagradecidos. Eso lo dejamos a algunos humanos que tantas veces no saben ver más allá de sus narices maquilladas bajo cabezas poco amuebladas. Los gatos sabemos conocer y reconocer a quién nos alimenta, devolviendo una acaricia envuelta en el dulzor de un ronroneo, y mirar con ojos de afecto mientras arrullamos el desaliento de nuestros humanos. Nadie puede negar la felina compañía que brindamos.


Es la especie humana,- aunque no se me ocurre generalizar- quién siente envidia del aire que otro respira. Humanos de conveniencia que pagan a la amistad con falsa moneda; y ni siquiera se preguntan como nos irá a los gatos cuando un ladrón nos quita las sardinas de la gatera…¡¡Que será, si alguna vez se les necesita para cazar ratones¡¡

Sigo mirando por la ventana. Una joven ardilla hoy, ha alegrado mis ojos recién despiertos. Rápida y pizpireta sobre la mañana aún fresca, cruza como una exhalación la barandilla con huellas de ratero marcadas como tatuaje dolorido; y me recuerda lo rastrero del ser in-humano. Ella, al contrario que los gatos, si es rara; libre, pero sin dueño que le acaricie la piel sedosa. Huidiza y desconfiada en sus modales a dentelladas. Pero no la envidio; mi cama está vestida de hogar y mi piel arrugada de abrazos; y maúllo, mirando a los ojos a los humanos que me habitan, que soy feliz porque nada le debo a nadie, sino el sentir amor por los que me aman, y sé que están ahí, con dedos contados en las zarpas; pero están ahí...De los otros, siempre podré decirles ese proverbio árabe que dice: " Quién no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación", por tanto, sobran los maúllidos.

Ha llegado el momento de la siesta;  me enrosco sobre mí para dormir abrazándome a los sueños; porque es en los sueños donde todo ocurre como se espera soñar.

viernes, 10 de agosto de 2012

DE LADRONES Y OTRAS TROPELÍAS.


Crónica del día. Mirar a través de la ventana abierta, ya no es posible. Los robos bajo los tejados, están siendo moneda corriente a manos de menores para ser castigados por su mayoría para delinquir.

No creo que a los gatos de esta Ciudad, nos haya mirado un tuerto; porque de un ojo sólo, aún no he visto a ninguno merodeando bajo los tejados. Pero sí,- y es un aviso a navegantes principiantes  y a otros marineros de sal incrustada en vena-  abran los dos ojos, aunque sean miopes y, como poco, tengan la retaguardia (de ojo sólo) preparada, por si las moscas.

Que estamos rodeados de ladrones no es nada nuevo  bajo el sol. Unos, de guante blanco, otros, elegidos por sufragio, y, demasiados, nativos o visitantes no contribuyentes  que viven en la tierra de  esto es Jauja,  el País de Nunca Jamás te descuides, y en el de las Maravillas robadas a ojos vistas; de día, a plena luz, en tu propia casa, estés dentro, fuera o, simplemente, mientras se dan vueltas con el carro de la compra por las ofertas del super, mirando de ahorrar un € para que otros, sin más oficio que adueñarse del esfuerzo ajeno, te quiten lo que ni siquiera te puedes permitir que te roben.
Pero Robin Hood, acaba de resucitar en la piel de un tal Gordillo,  político de esa izquierda desunida que jamás será unida, que roba a los supermercados, para dárselo a los pobres…Uno más, dando ideas; como si no hubiera bastante con los ladrones de verdad…Aunque reconozco, que después de escuchar su “exposición de motivos”, algo tendrían que preguntarse los que no responden; porque como decía Benedetti, "Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, cambiaron todas las preguntas".
En esta España cada vez más cañí, ladrones, atracadores y gente de mal vivir, campan a sus anchas como Perico por su casa. Pero hoy, de nuevo, aunque los ríos de sangre escriben las páginas de los diarios, ante la muerte de una mujer policía a tiro de atracador, y la noticia más popular parte de esa Andalucía de mis amores, me asalta, como parpadeo iridiscente ante los  ojos cansados de ver injusticias, la incomprensible Ley del Menor; la que debió soñar un legislador sin más pretensión que defender la integridad del niño, ante determinadas actuaciones de los mayores, -absolutamente razonable y necesario- pero debió quedársele en el tintero, que hay que distinguir entre menores, y esos menores que actúan peor que algunos adultos; porque mamaron lo peor de sus mayores al no cuidar del niño que llevaban dentro.
Demasiadas veces, quién legisla, desde los despachos aislados del lamento exterior, con alfombras persas bajo sus sillones de mullido cuero; y crucifijo presidiendo su inspiración, demuestra no tener ni idea de lo que se cuece en las calles de pies cansados de correr para alcanzar  al ladrón, o al asesino- que de todo hay en la viña del señor- porque no sufre en su palacio lo que el ciudadano de a pie en su gatera; como puede ser el asalto cuando duerme, lee un cuento a su hijo, o la mujer pone la lavadora, mientras las hijas adolescentes pueden morir pisoteadas o quemadas  después de robarles la vida en una violación. Porque los palacios legisladores, -donde se vive a cuerpo de rey- se rodean de cámaras de seguridad, guardias uniformados de recortada nómina, en las puertas del primer acceso a un interior, al que no puedes acceder ni para reclamar protección y, por supuesto porque muchos hijos de, caminan seguidos de escoltas, aunque sea para ir al baile.
Mucho se ha llorado ya, para intentar cambiar la Ley del Menor en lo que afecta a quienes nunca fueron niños, sino ladrones o asesinos de “corta” edad, con dispensa y absolución. Y,  nada de hacer caso los que mandan al pueblo soberano para que la Ley sea lo suficientemente legal y justa para proteger de ciertos “menores” al  ultrajado y no al ultrajador. Libere del dolor a la víctima y no trate con guante de seda al verdugo que, sin duda, se regodea de la facilidad para delinquir; porque sabe de la sobre- protección de la que se le ha investido; porque es menor -aunque le falten días para la mayoría de edad- para pagar por el daño infringido, pero lo suficientemente mayor para cometer las mayores atrocidades,  en exceso, protegidas.
No se ha visto mayor despropósito legal...O sí...
La Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a veces se ven solos ante el peligro. Cansados de ir tras los que, una vez prestada declaración salen de los juzgados silbando de alegría y risa sin disimulo. Delincuentes de peligro en la “menor” conciencia.
¿Qué harán cuando tengan edad de merecer?
Al delincuente “menor”, se le borra el dolo acumulado hasta los dieciocho años recién cumplidos y, por imperativo de la ¿Ley?, se pone a cero su historial delictivo; porque no es lo mismo delinquir con años menos un día, que habiendo cruzado la barrera al día siguiente. Toda una condena legislativa, sí, pero para las inocentes víctimas.
Una se pregunta, dentro de todas las preguntas que una mente con corazón es capaz de preguntarse  ¿hasta dónde podemos aguantar? Porque la cadena no se rompe. No estamos ante el eslabón perdido; estamos ante una realidad que ya repugna y acongoja; ante la continuidad de la indefensión y permisividad de leyes y gobernantes; ante la angustia ensanchando los raíles del miedo por  la dureza de una vida desgarrada por la vileza, donde nadie soluciona nada. El salario del miedo, a veces no da para implicarse. Otras, la poltrona quita arrestos a quién pudiera hacer que las cosas cambiaran, porque ya está demostrado que vale menos una vida que un barril de petróleo, o llenarse los bolsillos, aunque el pueblo se muera de sed de justicia.
Esto es lo que hay. Y, lo peor, quizá este por llegar. Una gata como yo, nunca fue agorera. La ilusión marcó siempre mis pies calzados, aunque el camino fuera empinado, y la esperanza vistió la carcasa de la piel que habito. Pero la vida, en la cruda realidad dentro de la utópica espera de la llegada de un Mundo Feliz, es otra cosa para la que una nunca termina de acoplarse.
La calle destila horror y dudas. El anciano se muere sin memoria, para no ser testigo de los recuerdos mancillados. La juventud (por suerte no toda) ha mamado demasiada deslealtad. Algunos padres esconden niños para no alegrar la tristeza de muchas madres. Las casas son asaltadas en una propiedad que no nos pertenece. El don que es trabajar, hace arrastrar el cansancio y hasta desear hacerse mayor por si pudiera disfrutarse de la vejez, y…
Nada…no hay nada que justifique el cansancio al que nos ha sometido la injusticia.
Pese a todo; voy a celebrar que los gatos tenemos el don de olvidar. De no guardar en la memoria, sino el sabor y la caricia. De esperar siempre que, tras el cristal, el sol siga calentándonos en las tardes de invierno y, como dijo aquél: sentarnos en la puerta de casa y ver el cadáver de los ratones pasar…


martes, 31 de julio de 2012

CINE DE BARRIO.





Crónica del día: Sin iva, con palomitas de maiz, butacas con almohadones...Y, algún taco "de comer" mexicano. El cine en la Ciudad Gática, no cobra entrada.

Recuerdo el Cine Avenida. El de invierno y el de verano, en sus últimos años de abandono porque los Video-Clubs le habían quitado su  magia. Creíamos que ver el cine en casa sería una ventaja alquilando una película y tumbados en el sofá. Que las palomitas de microondas sabrían igual que los garbanzos torraos y el polo de limón de la entrada. Que ya no era necesario pagar para los besos en la última fila. Y que el gallinero, era algo más que el refugio temprano de los pollos de corral.

Pero el tiempo pone a cada cosa en su sitio y el Cine ha vuelo a recuperar su embrujo.

Pero, siempre hay un pero...

Aunque a malos tiempos; Cine de Barrio en el salón de casa a pantalla llena y pared pintada. Sin iva. Sin acomodador, aunque acomodados. Y, para el beso de la última fila, siempre podemos echar las cortinas...

Siguen las palomitas de maíz.

Continúa el mundo mágico.

La Ciudad Gática te invita al Cine donde siempre hay un gato que se acomodará a tu lado en la butaca.










sábado, 28 de julio de 2012

ATRAPADOS.


Crónica del día: Crónica de una muerte anunciada...¿del euro?...O podrá recuperar la salud, allá por el año tropecientos (d.C)
No sé si la rarezas son palabras vestidas de miedo en la noche oscura de mañanas cargadas de dudas. Si la incomunicación nos llega como huésped inesperado y se instala en la incontinencia de verbos de lenguas incontrolables y razones perdidas. Pero, por si acaso lo que pasa tras el ocaso, fuera más fácil de concretar; yo, le doy a las zarpas, para afilarme las uñas. Casi oigo las malas noticias, para no hacerle daño a las orejas; y me preparo para comenzar a trabajar el lunes, que, si no nos recortan el calendario, siempre llegará después del domingo que dedicamos para descansar del sábado que cierra el viernes de dolores y otras hierbas que no son matojos; que, por si fuera poco, es el día que usurpó su jerarquía al jueves que siempre está en medio, sobre todo, porque no hay miércoles que no llegue para hacerse notar, y quitarle su importancia al martes con sus mártires, que recogen los comienzos de esos lunes que, a poco que se descuidan, siempre vuelven a empezar calentándonos la cabeza con el consumismo de siempre, para llegar otra vez al domingo de fiesta de guardar…¿O eso era antes?
No hay que darle más vueltas; estamos con los pelos afilados, y las uñas como escarpias… ¿O es al revés?
Sea como fuere, el caso es que ya nada es lo que parece. Ni sé si es sábado o domingo; porque me levanté ayer, he llegado a hoy, todavía no dormí la noche y ya amanece, que no es poco...Y, en resumidas cuentas, estoy, estás, están, estamos…ATRAPADOS, o, lo que es lo mismo, jo-di-dos y sin gusto, porque la prima de toda la vida, ahora ya no es hija de nuestra tía, sino de un tal RIESGO que se empeña en meterla en nuestra casa, sentarla a nuestra mesa y comprarle un traje a nuestra costa, para  no variar…Y la culpa dicen que la tiene una tal Merkel con nombre de Ángela, y sin alas, que nos quiere hacerlas pasar peor que con los pepinos…
Total; que si no cuelga que arrastre; y a otro chucho con ese hueso…Que a mi me gustan las caballas con tomate.
Moraleja: Si asomas la cabeza por la puerta y te cae una teja en la cabeza; que lo sepas: La culpa la tiene estar ATRAPADOS. Por todos los que nos atrapan aunque sean de Alemania. Lengua de Trapo o las Niñas del Resplandor, que no dejan que nos dé el sol en la cara ¿O era al revés?, sino por el miedo que nos dejan oculto tras el sol de una vida cara, por la cara…de algunos.
Uuuhhh¡¡¡ ¿O era Miiiiauuuu?...

Y me repito, lo sé; pero es que comer sardinas, es lo que tiene...

Gata Literata.






lunes, 23 de julio de 2012

PELEA EN LA GATERA.



Crónica del día:  Cada una en su casa y Bastet en la de todos.
Hace calor, el sol cae sobre la piel que arde bajo su abrazo. El agua de la piscina –no apta para mayores- recibe al cuerpo despertado de la noche; todo junto a la melodía de las chicharras y el movimiento silencioso de la sombra favorable de los pinos.
La sanidad sufre de recortes, pero Clarita ha sido socorrida en una improvisada sala casera de curas, de una herida de guerra en una lucha con la gata Venus.  Jorgete, como gato nuevo entre las garras afiladas de las hembras, se ha equivocado en un querer unir la raza desoyendo a la sangre; pero ellas no quisieron  conocerse ni reconocerse. Venus, con sus doce años gatunos de hija única, nunca vio con buenos ojos el caminar errático de los gatos callejeros en búsqueda continua. Las fauces, siempre abiertas frente a la ventana en un grito felino de ¡¡por aquí no pases¡¡...Ha sido siempre la reina del hogar en una casa demasiado grande para su pequeño corazón; que no admite usurpación de amor ni intromisión en su territorio.
Clara, fue encontrada callejeando la Navidad que aún no hacía imaginar una próxima  de luto por el turrón perdido, y el pavo sin reclamo; cuando el desgobierno aún no nos amenazaba de sequía de sidra fresca, ni la condena al frío aderezado con abrazos para ahorrar en electricidad; -que, bien mirado, apretujarse puede traer más unión que los euros perdidos para la salvación de los cuerpos. Pero, volviendo a lo que vine, porque me pierdo en la crónica de calle y  ánimos socavados, digo que: Clarita vive fuera de los dominios de Venus, en el salón destinado al cine de barrio y las comidas de hermandad, junto al fresco de la piedra adornada de cerro, y Venus, como la reina del Mambo en toda la parte destinada a la vida gatuna de humanos y otros guisos. Yo, sabía que el acercamiento nunca sería posible: que la raza no da para la unión y que la sangre ni siquiera se llama porque no hay correspondencia en las venas. Pero el gato Jorgete, se empeñaba en hacer la prueba desoyendo a la razón de la experiencia gática; y juntó a las dos mininas. Bigotes para qué os quiero; se armó un dos de mayo en julio y con sofocos. Pelos de gata volando como alitas de ángel por el sofá magullado. Arañazos y mordiscos por igual que dejaron a Venus la oreja labrada a punto de cruceta y, Clarita, -que aún cojea- mordida en sus hermosas y orondas almohadillas por las fauces de una gata que defendía su sitio como leona amamantando a sus cachorros.
Para todo en la vida hay que tener afinidad. Y si no, no valen gaitas ni componendas. Quién no está destinado a encontrarse; no lo hará así caigan del cielo lazos cuan maná. Y, quién tiene que convivir bajo el mismo techo, no habrá tejado que se desplome. Lo que viene a decir algo así como que hay que darle pábulo a la ley de causa y efecto, o que causalmente pasaba por allí, te vi y entré hasta que me echaste…Más o menos.
Jorgete no se esperaba tal pelea gatuna entre alfombras pisadas. Como buen guerrero pacifista cree en la unidad y en la convivencia de los seres que se mueven sobre la Tierra o bajo los aleros. Pero los gatos saben marcar muy bien su territorio. Y no tienen que dejar simplemente su pipí por las esquinas. Con no admitir a otr@ en sus dominios, asunto resuelto.
Y así sigue el censo gático de esta casa. Re-partiendo el tiempo, el espacio y los afectos cada uno por su sitio; para que nadie se quede fuera aunque todos estemos dentro.

Vivir para maullar...

lunes, 16 de julio de 2012

VACACIONES GATUNAS.


Crónica del día: Unos días de vacaciones para soltar amarras.

No todo es crisis ni cabreo: El mundo gira y con él nos movemos y, entre vuelta y vuelta, danzaremos al son del sol para tostarnos sin quemarnos; que para eso está el curro...

Maúllamos los gatos que volveremos  pronto para dejar sonrisas frescas de crónica y pueblo. Tan rápido como se abanican de pestañas las miradas felinas.

Miauuuu....Y dejamos algo de GatiJazz de la Ciudad Gática, para mis gatilectores...

Lamidos frescos...




sábado, 14 de julio de 2012

PAGAR LA JUERGA SIN IR A LA FIESTA.

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...NO POLÍTICOS QUE NOS RECORTEN HASTA EL BIGOTE...

Crónica del Día: Corren tiempos difíciles, tanto que estamos rebasando el límite de lo medianamente soportable ante una injusticia distributiva que nos obliga a mirar atrás.

Me sorprendo escuchando el mismo parecer una y otra vez en gente de a pie que va parada, amas de casa, pensionistas, jóvenes sin futuro laboral, currantes con la duda de las venideras deudas como Espada de Damocles, y a periodistas de alta pluma, llamando a Rajoy y sus medidas contra la crisis -de quién la tiene- “franco”, entrecomillado para que, cada quién, le de la lectura que más le acomode a su realidad.
La madrugada que hizo mi crónica titulada “¿y Franco que opina de esto? me pilló sin querer en un retorno al pasado desde el recuerdo de una adolescencia que fue de una dictadura a una transición democrática, con paupérrimas economías, pero con la ilusión alta como la cabeza que nos acostumbraron a alzar al sol de camisas remendadas, que ni siquiera quemaba como ahora; pero tras el cual se vislumbraba un camino hacia la esperanza  tan esperada entre los restos de un naufragio silencioso y oscuro para demasiadas personas, aunque otras vivieran como dioses de un Olimpo inventado.
No creo que duelan tanto los euros que nos quitan  -que también- para pagar la juerga de una fiesta a la que no hemos asistido, como el rasero aplicado sin parangón ante una injusticia distributiva donde no se trata por igual al ladrón, al político, al trepa, al duque de bragueta, ni al funcionario; donde, por pocas luces que las entendederas enciendan, se llega a la conclusión que siempre los mismos, y demostrado queda, somos los peones de una partida organizada para que las ganancias en río revuelto, sigan siendo de pescadores de víctimas inocentes, en este despropósito gubernamental de recortes salariales y subida de la cuesta de la vida, que, poco a poco, deja patente la república bananera de un mundo habitado mayoritariamente por ladrones de guante blanco y dedos ensortijados de monedas.
Duele no poder mirar hacia adelante y tener que girar la vista atrás. Hacia un tiempo de imposición y desorden oculto donde la mordaza era el salario mejor cobrado. Y ahora, no es que no podamos hablar aunque de nada sirva, sino que debemos gritar ante oídos sordos; porque, en definitiva, alguien tiene que pagar los platos rotos, y mejor no tocar a los sinvergüenzas evadidos en paraísos fiscales, ni a los apoltronados per sécula seculorum en el trono de la irresponsabilidad bien pagada, auténticos responsables del descalabro económico en el que nos encontramos, de todos los llegados a más aunque vinieran de menos, que no renuncian a los asesores que los aconsejan barriendo para casa, ni a todos sus cargos públicos remunerados y prebendas de un poder que nunca se les facilitaría si fueran funcionarios, por ejemplo…
Estoy harta, y mucho, de ver y oír demasiadas barbaridades bajo los tejados de hipotecados habitáculos; aunque deba reconocer que los gatos no debieron comer tan a menudo caviar ni salmón de Noruega; a lo que demasiados se acostumbraron aunque no hubiera para pan; y ahora puede que haya que volver a las tortas de harina y seguir midiendo la economía de supermercado de la Unión Europea, donde no llenar el carro con 100 € equivalen a los 30 de no hace tanto, que se quedaba a rebosar.
La injusticia distributiva sigue el curso de la España de ayer que llevaba tatuada en la frente la diferencia de una sociedad de pobres y ricos. Del que puede hablar, y al que se le cierra la boca porque no le cabe el asombro; en una democracia que ha perdido su esencia, porque al pueblo se le merma su soberanía popular por tanto partido político que no cumple con los preceptos de la Carta Magna en ese espíritu de participación democrática, donde el pueblo ejerza su soberanía con sentido común, y no pasando la guadaña para segar por igual la mies que la cizaña.
Duele que los i-rresponsables políticos no sepan que pasa realmente en los pueblos de España, ni cual es el salario de demasiados españoles que no llega ni siquiera a mileurista; que no tengan en cuenta que no es lo mismo llamar, que salir a abrir la puerta de la corresponsabilidad; que no se puede tratar por igual a tantos desiguales, Que…
Me quejo, simplemente me quejo, aunque mi gatera esté llena de almohadones y coma en bol limpio: Pero como no hay libertad sin ira, me lleno de rabia y cuento lo que siento y pienso para no caer en la neblina del continuo invierno que me impida ver el sol de primavera y notar el calor de la lucha; para no ser tratada como borrego cuando soy gata libre desde que arañé las primeras briznas de vida. Una gata cuyo reino no es de este mundo; porque me siento extra terrestre demasiadas veces como para conformarme con un trozo de tierra desgobernado y árido; y donde el día a día se hace difícil entre tanto muerto de aburrimiento y necesidad; mientras la otra parte del planeta se pudre viviendo tan ricamente como si nunca fueran a morirse.
Maúllo y maúllo, desde esta Ciudad de los Gatos para no ser partícipe de otorgar ante el silencio. Para que se oiga el chasquido de la Lengua de Gata más allá del reducto de mi gatera. Para que, de una vez, despertemos a la realidad de que no se puede seguir apoyando a tanto lengua suelta que prometen oro en época electoral, engañando a los que ansían poder comer sin iva inflado, y luego se tragan sus promesas como el faquir se traga el fuego sin quemarse.
Si en época de elecciones, los electos se tuvieran que ir a su casa con el rabo entre las piernas, otro gallo cantaría; porque en resumidas cuentas, una vez aupados a las poltronas por nuestra  culpa, grandísima culpa, luego nos dan con el iva en las narices y recortes salariales una y otra vez; amén de servirles de cabeza de turco en unas vendetas sin precedentes como excusa de recuperación de su despilfarro.  No me sirve que los políticos de altas nóminas y prevendas dejen de cobrar la extra de Navidad como "ejemplo y solidaridad", porque no sirven ejemplos cuando no es lo mismo recortar una extra a un mileurista que a un milloneurista...
No, no hay justicia distributiva, y por eso deberíamos dejar de ser el apoyo para subir a los escaños a tanto trepa; sea rojo, azul o  negro, como la economía...Algo tendríamos que hacer los agredidos, que somos legión, contra las medidas improcedentes adoptadas por quienes libremente deciden  sobre nuestra paupérrima economía, y tienen la sartén por el mango y la billetera llena. Pero no basta con salir a la calle un día y pagarles la huelga y el descontento; sino que deberíamos hacerles saber de una vez por todas quién hace realmente que una administración, una sanidad, una educación funcione, y que, para determinados viajes, no nos hacen falta alforjas...

Bájense los señores del gobierno sus sueldos inflados y entonces podrán tener la moral suficiente para rebajarnos los nuestros, por enésima vez.
Gata Literata.