martes, 20 de febrero de 2018

FELINAS MAJESTADES


Crónica del día. Hoy es el  Día Internacional del Gato.

Como no podría ser de otra forma, mis cinco felinos, tres gatas y dos gatos, son los reyes del mambo gatuno y quienes parten el bacalao en esta casa donde se hace lo que a ellos les sale de los bigotes. 
Cada uno de su pelaje, padre y madre. Solo Verso, el gato más hermoso de la creación, es hijo de Katy, que sentada, junto a Birdy y Clara, toman el sol de invierno en la terraza donde pasa de todo, hasta el tiempo. 
Venus, es la Gata Literata. Ella comparte mis días y noches de escritura y lectura. Cerca siempre desde hace ya 17 años, vive pegada a mí, como un botón de mi camisa. Es mi alter ego, sin duda.

Aquí, en esta gatera, nos pasamos los días pendientes de estos cinco regalos de la vida. A veces llegamos tarde a todas partes, porque son ellos quienes, en definitiva, nos atrapan en los menesteres de todos los momentos. 

Verso y Venus hablan. Gato y Gata que preguntan, responden, miran con ojos interrogantes. 
Clara, es inteligente como pocas, pero odia a Verso y Birdy, porque los considera intrusos en lo que en principio fue su territorio único. Les tira el bol de agua y de vez en cuando se hace pipí en el de su comida. Sería increíble de creer si no lo hubiera visto con mis propios ojos de felina que Bastet me dio. 
Birdy nos lo dejaron en la puerta de casa, famélico, menudo y tímido. Jamás he conocido un gato más agradecido y cariñoso. La primera noche durmió dentro de una maceta vacía. Nunca olvidaré sus ojos como preguntando si ahí estaba bien y se podía quedar. 

Ya no entendería esta casa sin ellos. 


miércoles, 27 de diciembre de 2017

DE ESPALDAS AL TIEMPO



Crónica del día. Entre ponerse bien y estarse quieta... Llegó la Navidad

Ayer felicité a un amigo via whatsapp. Le deseaba felices días y no solo para estos ahora que estamos de vuelta con las navidades estas de los cojones (en sus palabras) y, como este rincón es particular, como el patio de mi casa, que siempre de que llueve se moja como los demás (valgamé como desbarro a estas horas con las infantizadas de ayer), aquí, en la gatera, se piensa y se escribe como nos sale del bolo, y  hoy me ha dado fuerte el no parar de acá para allá entre lecturas y escrituras varias, además de que así entretengo la tarde que la he dedicado a no hacer absolutamente nada después de comer sobras de ayer y guardar los platos sin fregar hasta mañana. Que bastante he tenido con la cena de Noche Buena y la comida de Navidad... Vamos, como si no hubiera más días que longanizas para comerse unas gambas a la plancha, unas cocochas con laurel y unas paletillas al horno, con idas y venidas  reiteradas al fregadero para llenarlo de perolas, sartenes y grasas varias... Me enrollo... Me decía mi amigo que odia la Navidad, y que pese a ello, ser navideñamente correcto, como yo, obliga a ir felicitando a diestro y siniestro, en un constante juego de traición a uno mismo. Absolutamente cierto. ¡Pero, como no le deseas a todo el mundo feliz navidad, aunque el resto del tiempo no le desees ni que se le arreglen las rayas torcidas de los pantalones!... Es lo que tienen estos días,  las cosas como sean, que por ser tan luminosos y fluorescentes, nos permiten ser, hacer y decir, lo que ni se nos ocurre sentir el resto del año...

Aunque yo sigo pensando, como Melendi, que la Navidad la inventó el Corte Inglés,  el Niño Jesús debe estar hasta los pañales de que no le hayamos inventado una vida distinta, ni dejarlo crecer como deben crecer los niños, porque dentro de nada, para más inri,  de golpe, lo pondremos de  33 años y preparado para el  madero.

Así somos. Así vamos... Tan rápidos para todo. Tan de espaldas a la realidad. Y lo que es peor, de espaldas al tiempo.

Gata Literata.



miércoles, 1 de noviembre de 2017

REÍRSE DE LA MUERTE



Crónica del día: De todos los Santos y esos muertos que no lo están tanto (no en nuestros corazones). Me he comprado esta calavera tan sofisticada. Quiero aprender a reírme de la Muerte, para que ella no me haga llorar.


Volví ayer al Cementerio, como cada año por esta misma fecha. Y otra vez la misma voz. "guapa mía, yo no me quedo aquí, siempre vengo siguiéndote, pero pareces sorda. Tus flores las quiero en casa, en el jarrón de mi madre que aún se conserva como si en el tiempo no hubiera espacio"...
La abuela sigue mis pasos. Camina entre las floreadas tumbas como si flotara (bueno, es que flota). Yo no la veo, pero percibo su cercanía. Se agarra de mi brazo, porque las manos las llevo ocupadas con crisantemos y me da prisa para salir de allí. Lanzamos una mirada a algunas sepulturas, donde nos llama la atención el olor suave de las rosas. Los jóvenes que miran desde el tiempo, detenido, en blanco y negro, ya hubieran sido padres de seguir caminando por el Mundo de los Vivos. Pero la Muerte es lo que tiene, que no se anda con chiquitas y se lleva consigo cuanta más juventud pueda. Quizá para verse en una hermosura que no le pertenece. También nos llama la atención caras que nos sorprenden de una juventud que ya no tenían cuando se los llevó La Parca. Y nos miramos la abuela y yo, encogiéndonos de hombros ante tamaña insensatez. No entendemos como un muerto de 80-90 años, tiene una imagen de un/a jovencito/a de 30. Tamaña discrepancia nos hace caer en la cuenta de que quizá la culpa no la tiene el muerto, por muy coqueto que fuera,  sino en el vivo que no quiere dejar a su ser querido con arrugas eternas mirando al infinito, ni decirle al Universo que su muerto ya no era de melena abundante,  risueño, de inmaculada boca y dientes completos, pero la verdad es que nos confunden desde la juventud que se asoma en fotografías lapidarias,  porque no es  la juventud (por suerte), la que quedó truncada, sino la edad propia de perderse por los caminos de un más Allá que nunca entenderemos del todo. 
Como quiera que sea, cada vez que voy al Cementerio la víspera de Todos los Santos, porque es Ella, quién me encomendó esa gestión (porque no sabía antes de su partida que seguiría cercana), que no siento, en absoluto, que tengo nadie allí, por eso, limpio la lápida, coloco las flores y le digo a la Abuela, siempre lo mismo. Venga, vámonos ya, aquí no tenemos nada que hacer. En la casa nos hemos dejado todo revuelto. Volvamos a lo nuestro. Tú, a lo tuyo. Yo, a lo que salga.

Gata Literata.

lunes, 2 de octubre de 2017

1-O



Crónica del día: Parece el resultado de un partido de fútbol, 1-0, pero no. El 1-O se ha escrito, incomprensiblemente, con sangre. 

España duele, quizá por eso Cataluña se lamenta y quiere irse de  un país que, por sí mismo, no tiene la culpa de nada,  pero la libertad pareció, parece y parecerá perdida entre los inexpugnables muros del des-entendimiento por culpa de los des-gobernantes de turno, mientras no vuelva la diosa Bastet, que evite tanto desatino entre los pueblos.. (Pero mucho pedimos los gatos a estas alturas del despropósito mundial)

Los gatos de esta casa no sabemos bien si querer irse de España es bueno, malo o in-evitable, ya que los gatos somos seres libres, por antonomasia, y no nos gusta que nos dominen. Pero desde nuestra gatera hemos asistido, asustados, al devenir de un día, mejor dicho de un pulso, entre el Estado que se llama de ¿derecho? y la ciudadanía que, sin importar sus años y achaques, han sido vapuleados en sus carnes y ni que decir tiene que en sus conciencias.
Los más patéticos dicen que la sangre caída de la frente al suelo, de hombres y mujeres, en el día de hoy, es simplemente kétchup y eso demuestra la fealdad de todos aquellos que son carne de odio y represalia. Del reflejo de aquella España que los más mayores intentan olvidar y de la que demasiados intentan conservar. 

En el día de hoy se esperaba de todo, porque ha sido anunciado todos estos días a bombo y platillo, que el derecho de sufragio  en Barcelona, que, por la fuerza ha sido negado en toda su extensión de la palabra, no se llevara a cabo con todas las garantías.  Y los gatos de esta casa podemos maullar, a nuestro leal saber y entender, aún sin entender mucho del lío autonómico ese,  ante una retirada de urnas o papeletas a las que, previamente, los que se llaman demócratas, han hecho todo lo in-humanamente posible para evitar que unos ciudadanos voten y se manifiesten con lo que nos costó decidir...incluso a esos manchegos que no tenemos deseos de irnos aunque sea a la feria... (cuanto miedo a que el pueblo hable, a estas alturas, todavía) y, si no es buena, que eso parece, la independencia pretendida, por Bastet, propicien los que puedan un referendum libro o pactado y que el Pueblo decida, por eso que se dice que pueda ser soberano, (vaya, ya asomó la corona su cabeza)...Pero que se haya apaleado, pateado, aporreado incluso a ancianos, es reprobable y vomitivo y eso de la medida de lo que, en realidad, al día de hoy,  sigue siendo España, que ha intentado evitar,  a tiros  de pelota, que un pueblo sea... Pero lo más lamentable es que ha resultado peor el remedio que la enfermedad.

Hoy, en realidad, Clara  Campoamor  ha vuelto a morirse. 
Gata Literata.



sábado, 19 de agosto de 2017

POLÍTICAMENTE INCORRECTA


Nunca entro a debatir sobre lo que no entiendo. Sería una osadía, por mi parte, inmiscuirme en temas diversos o candentes para los que no podría tener una respuesta coherente y acorde con la realidad. Porque, en realidad me pregunto, demasiadas veces, cuál es la realidad de las cosas, la verdad, verdadera, de una razón, cuando, dependiendo de quién, cuando, cómo y por qué, puede no haber razón alguna para, por ejemplo, el odio que se pone de manifiesto, incluso opinando. Claro, que alguien dirá ¿Cómo que no hay una razón para el odio? El odio en sí, es una razón, cuando se siente, tanto, tan tristemente cruel y cotidiano, por esas causas que cada quién es capaz de esgrimir, como razonables, en defensa de tan diversos motivos para odiar.

Lo mejor que podemos hacer es leer para estar informados. Pero su previa escritura no puede convertirse en un motivo para pretender sentar cátedra desde las opiniones sesgadas y, en estos días, tristes días, se está opinando demasiado y mal (a mi entender), porque aunque el corazón tenga razones que la razón no entienda, desde la ignorancia, el odio o las ideas que cada quién crea tener más acertadas que las del vecino, el caso es que, aprovechando algo tan deplorable como es la masacre de Barcelona, una más de tantas en las que se nos pone de manifiesto que el mundo se descompone, da asco leer opiniones de gente de derechas, gente de izquierdas, de personas que creen mear agua bendita y de los que se la cogen con papel de fumar.

Grabar o compartir vídeos morbosos, imágenes en las que nadie querría ver a un ser querido, dar opiniones atentatorias, titulares chulescos y discursos maquiavélicos, sacar a colación situaciones recientes u opiniones de antaño, con la poca sana intención de des-componer más el panorama en el que nos envolvemos (que ojalá nos desenvolviéramos), es, para mí, sin lugar a dudas, de un asco vomitivo.

Pero dicho esto, no estoy, en absoluto, en contra de la opinión. De dejarla en cualquier rincón, para ser leída y por tanto, opinada. Faltaría más. Somos libres (o eso creemos) de pensar aquello que nuestro intelecto (de tenerlo), sea capaz de crear. Pero el problema es que no  siempre estamos preparados, ni los unos ni los otros, para entender lo que deberíamos. Ni siquiera estamos seguros de lo que decimos y por qué lo decimos, y otras veces, somos incapaces de poder responder con precisión sobre lo leído o escuchado, porque en realidad NO hemos entendido nada.

Porque, en definitiva, cada quién cree estar en posesión de SU verdad. Y eso no es la Verdad. Es, simplemente, SU. Y así nos va.

En mi pueblo están en fiestas. A mí, como me la trae al pairo (y están resultando incluso grotescas), me sale de las zarpas y de la gata que llevo dentro quedarme en casa y escribir, por si alguien me lee, y opina.

sábado, 29 de julio de 2017

DE NUEVO OTRO INFIERNO



Se queman los bosques. Se quema la madera que hace leña del árbol caído.  Se queman los sueños. Detrás de cada incendio hay un fracaso (de la Naturaleza), un triunfo (de los pirómanos), un logro (de los interesados), una pérdida de hogar (de los mamíferos que lo habitan), un miedo (de los pájaros que no tienen ramas), un desprecio (de tantos que se recrean en el mal)... Podría seguir, pero al día lo necesito para otras cosas. Fuera hace un calor sofocante. No le recrimino nada al Sol, que cumple su misión de verano, sino al maldito fuego que arrasa, una vez más, la vida. 

Que se apague el incendio. Yeste (Albacete) no se merece tanto infierno.

miércoles, 10 de mayo de 2017

GATOMANÍA



Cierro los ojos y veo gatos. Los abro y veo gatos, mirándome. Miro a los gatos como me miran. Me miro y me veo en todos los gatos...

Seguro que alguien piensa que estoy como una cabra...
Pues no...